No Hay Peor Ciego

No Hay Peor Ciego

Por Eduardo Orenstein
10 × 18 cm · Tapa blanda con solapas · 64 pp.

En el Infierno de Dante, los pecadores de envidia tienen los ojos cosidos con alambre. No es sensato ser envidioso, y mucho menos, como una premonición, envidiar a un ciego. Hay que tener mucho ojo con la envidia. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
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