
Los Misterios de Villa Durazno
1ra. parte de la Saga del Gaucho sin Cabeza
Por Agente Rayo
14 × 20 cm · Tapa blanda con solapas · 148 pp.
Villa Durazno queda dónde empieza la Patagonia, aunque no aparece en los mapas y solo se llega por suerte, destino o invitación. A mediados del siglo XIX, el enviado de la corona británica, el galés Lord Dee, traicionado por su asociado Juan Manuel de Rosas, queda abandonado en la zona y recibe órdenes de refugiar a las vapuleadas viudas de las víctimas de la Mazorca, la patibularia banda rosista, y convertirlas en temibles agentes para socavar el poder local. Son las viudas las que crena al Gaucho sin Cabeza, famoso mazorquero cuyo cuerpo profanan y, así descabezado, decide volver para convertirse en una figura tutelar del pueblo, siempre bien recibido en una fiesta llena excesos como es la Celebración. Ese es el ciclo hasta nuestros días, donde ya no hay viudas vengadoras, sino sus descendientes las mujeres que todas se llaman igual, Azucena, y son expertas en el sexo y matar con cuchillo. En esta primera parte de la saga, el joven anticuario Walter, llega a Choele-Choel para un fracasado negocio y es atacado por el Gaucho sin Cabeza, luego casi violado por una Azucena de la que termina enamorado y a quien sigue hasta Villa Durazno. Ignora que es la víspera de La Celebración y que parece haber sido el elegido por el Gaucho sin Cabeza para su sacrificio. A partir de allí, un aliado circunstancial llamado Thony y el propio tío de Walter, llamado Toni, intentarán salvarlo del sacrificio ritual en medio de apoteóticos excesos de sexo y sangre, degüellos y degollados, cuchillos y mazorca, en un despliegue escénico que solo Villa Durazno puede ofrecer.
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